El secreto de la juventud o cómo restaurar las mitocondrias
Las mitocondrias son la central energética de la célula, una especie de "calentador" donde los nutrientes (proteínas, grasas, carbohidratos) se metabolizan, generando energía y agua. Estructuralmente, son similares a las bacterias y contienen su propio material genético. Pueden fusionarse entre sí, desplazarse por la célula, reproducirse e incluso autodestruirse. La mayoría de las mitocondrias en el cuerpo humano se concentran en las células metabólicamente activas de los músculos esqueléticos y cardíacos, el hígado y el cerebro.
Las mitocondrias de un adulto absorben hasta 400 litros de oxígeno al día. En este proceso, se forman aproximadamente 40 kg de ATP, que sirve como fuente de energía necesaria para la contracción muscular, la transmisión de impulsos nerviosos y la mayoría de las reacciones bioquímicas.
En reposo, se consumen 28 g de ATP por minuto, y durante la actividad física hasta 500 g. (El ATP, adenosín trifosfato, sirve como fuente de energía en diversos procesos).
En las mitocondrias, las hormonas sexuales (estrógeno, progesterona y testosterona) se forman a partir del colesterol. Una disminución en su número o función reduce el nivel de estas hormonas.
Factores que pueden alterar su funcionamiento:
- Falta de actividad física;
- Alto consumo de carbohidratos simples;
- Alto consumo de grasas trans;
- Ingesta insuficiente de fibra y ácidos grasos poliinsaturados;
- Bajo consumo de proteínas (animales y vegetales);
- Comer fraccionadamente con frecuencia;
- Sueño insuficiente.
La disfunción mitocondrial puede ser el punto de partida o acompañar el desarrollo de enfermedades como la aterosclerosis, el cáncer, la osteoartritis, la obesidad, la diabetes, la tiroiditis autoinmune, la fatiga crónica y la enfermedad de Alzheimer.
¿Cómo prevenir la disfunción mitocondrial?
1. Ejercicio aeróbico regular.
2. Dormir lo suficiente. Nuestro cuerpo se rige por sus propios biorritmos. La liberación de la hormona del sueño, la melatonina, en el cerebro ocurre entre las 8 y las 9 de la noche. La melatonina intenta inducir el sueño. Si no logramos conciliar el sueño a tiempo, podemos permanecer despiertos fácilmente y acostarnos después de medianoche. Entre las 10 de la noche y las 4 de la madrugada, el cuerpo recupera energías si duerme sin interrupciones. Por lo tanto, se recomienda acostarse antes de las 10 de la noche. Para empezar, siga esta regla: acuéstese el mismo día que se despertó.
3. Limite el consumo de carbohidratos simples. ¿Sabía que los carbohidratos simples representan el 80% de la dieta de una persona moderna? La industria alimentaria ha inundado los estantes de los supermercados con carbohidratos de baja calidad: cereales refinados (procesados), productos horneados con harina blanca, dulces, zumos y bebidas azucaradas como refrescos y té. Elija carbohidratos complejos ricos en fibra: cereales integrales (trigo sarraceno verde, arroz integral) y productos horneados integrales de masa madre. En lugar de zumo, disfrute de una fruta.
4. Limite el consumo de grasas transgénicas. Esto incluye la margarina y los productos que la contienen. Las grasas transgénicas se encuentran a menudo en productos horneados y confitería, incluso en restaurantes de comida rápida. Incorpore grasas saludables a su dieta: mantequilla, tocino fresco, caviar, requesón y crema agria con alto contenido graso. Se recomienda consumir pescado de mar salado de tamaño mediano y de variedades grasas al menos 3 veces por semana.
5. No olvide las proteínas. La regla principal es la variedad. Las diferentes carnes contienen su propio conjunto de aminoácidos, que son en su mayoría indispensables para el cuerpo humano y deben obtenerse de fuentes externas. Las proteínas vegetales también deben estar presentes en la dieta. Divida la ingesta total diaria de proteínas en 3 comidas.
6. Si no tiene instrucciones específicas de su médico sobre la cantidad de comidas, es mejor seguir la regla de 3 a 4 comidas al día y no consumir refrigerios. Entre comidas, solo puede beber agua. Todo lo demás, incluyendo té y café, también se considera alimento.
7. Terapia de frecuencia con generadores de frecuencia, con los que puede realizar terapias en casa todos los días.
Siguiendo estas sencillas reglas a diario, no solo mejorarás el funcionamiento de tus mitocondrias y sentirás más energía y vitalidad, sino que también notarás una mejoría en tu sistema digestivo y en tu estado de ánimo.
Terapia de frecuencia como apoyo mitocondrial
La energía escalar es esencial para el funcionamiento de las mitocondrias. En el resto de este artículo, lea cómo las ondas escalares afectan el nivel de energía de las células. Es un fenómeno completamente natural: una célula con una carga eléctrica de entre 70 y 100 milivoltios (mV) se considera sana, pero si este voltaje disminuye, la célula enferma. Las mitocondrias reciben energía a través de ondas escalares y, por lo tanto, indirectamente, las células. Las ondas escalares son emitidas por dispositivos que utilizan una bobina escalar de Tesla. Se recomienda usar aquellos que se pueden conectar a un dispositivo que permita configurar diferentes frecuencias según se desee. También existen dispositivos que, además de ondas escalares, emiten un campo magnético pulsado, lo que no solo potencia la acción, sino que también amplía su campo de acción. Un ejemplo de este tipo de dispositivo es el F-Gen, que, junto con el Zapper-Pro, emite las frecuencias específicas que se deseen. Existen también otros generadores de Tesla que emiten, por ejemplo, únicamente resonancia Schumann.
Seguir leyendoProtocolo inicial con zapperTerapias de frecuencia para las mitocondrias
Para el apoyo general de las mitocondrias, con el objetivo de mejorar su dinámica, recomendamos un programa general que funciona de la misma manera que los demás programas de apoyo para órganos individuales o para el organismo en general (descritos en el protocolo inicial). El programa también funciona en casos de disfunción mitocondrial (las frecuencias son las mismas):
Enfermedades mitocondriales / Mitochondrial Diseases
40 Hz, 250 Hz, 460 Hz, 520 Hz, 780 Hz, 900 Hz, 42.500 Hz, 87.500 Hz, 132.410 Hz, 376.290 Hz
Deficiencias de la cadena respiratoria mitocondrial / Respiratory Chain Deficiencies, Mitochondrial
40 Hz, 250 Hz, 460 Hz, 520 Hz, 780 Hz, 900 Hz, 42.500 Hz, 87.500 Hz, 132.410 Hz, 376.290 Hz
La miopatía mitocondrial es el nombre que recibe un grupo de enfermedades neuromusculares causadas por daño mitocondrial. En caso de enfermedad mitocondrial, las mitocondrias mueren, lo que interrumpe el flujo de energía hacia las células. El daño o la muerte mitocondrial provoca daños en las células nerviosas del cerebro y los músculos, ya que estas requieren la mayor cantidad de energía para su funcionamiento normal. Los síntomas de la miopatía mitocondrial incluyen debilidad muscular, insuficiencia cardíaca o arritmia, demencia, trastornos del movimiento, sordera y ceguera. Actualmente, la medicina oficial no tiene cura para ninguna de sus formas. La medicina intenta mejorar la calidad de vida del paciente mediante fisioterapia para mantener la movilidad muscular y mejorar las habilidades.
Miopatía mitocondrial [enfermedad inflamatoria o degenerativa del músculo esquelético, que se manifiesta por debilidad muscular en músculos específicos o en todo el músculo esquelético, consecuencia de una enfermedad mitocondrial] / Mitochondrial Myopathy 40, 250, 460, 520, 780, 900, 87.500, 93.400, 224.940, 497.610 [Hz]
Los rangos de frecuencia mencionados anteriormente pueden utilizarse para favorecer la función mitocondrial, siguiendo también las recomendaciones para mejorar la dinámica mitocondrial. Los programas pueden combinarse con las terapias de apoyo a los órganos del protocolo inicial. Para una mejor función mitocondrial, también se puede realizar la terapia diariamente. Puede crear una combinación de programas de apoyo según sus preferencias. Con dispositivos compatibles, puede utilizar electrodos (mangos, guantes, etc.) junto con ondas escalares para obtener el mejor resultado.
A continuación, se mencionan algunas afecciones menos frecuentes con el fin de incluir la mayor cantidad de información posible en el artículo.
En 1979, Howard Pearson, pediatra especializado en hematología, describió por primera vez un síndrome extremadamente raro:
Síndrome de Pearson [una enfermedad mitocondrial caracterizada por anemia sideroblástica y disfunción pancreática exocrina] / Pearson's Syndrome
190 Hz, 230 Hz, 3.750 Hz, 62.500 Hz, 162.500 Hz, 219.110 Hz, 321.300 Hz, 472.530 Hz, 888.030 Hz, 937.390 Hz
Rickettsia, infecciones [Rickettsia rickettsii es una bacteria de la clase Alphaproteobacteria del género heterogéneo Rij, un grupo ancestral originado en las mitocondrias] / Rickettsia Infections [Bacterial]
150 Hz, 190 Hz, 900 Hz, 55.750 Hz, 322.060 Hz, 477.500 Hz, 527.000 Hz, 662.710 Hz, 742.000 Hz, 988.900 Hz
El síndrome MELAS, una forma rara de demencia, es causado por mutaciones en el material genético (ADN) de las mitocondrias.
Síndrome MELAS [un trastorno mitocondrial común que se hereda de la madre] / MELAS Syndrome
140 Hz, 220 Hz, 620 Hz, 7.500 Hz, 15.700 Hz, 41.090 Hz, 465.700 Hz, 597.500 Hz, 722.700 Hz, 875.930 Hz
La fuente de información y las bandas de frecuencia es ETDFL.com.
¡La actividad mitocondrial es clave para tu salud!
Cómo la humanidad «conoció» sus propias mitocondrias
- La existencia de las mitocondrias se conoció en el siglo XIX, pero su función en la célula permaneció incomprensible para los científicos durante mucho tiempo.
- Mitocondrias. En las décadas de 1920 y 1930, médicos y biólogos descubrieron que las mitocondrias participan en la respiración celular y, por lo tanto, son las principales «centrales energéticas» de nuestro organismo. Durante las décadas siguientes, la ciencia se centró principalmente en el estudio de la función energética de las mitocondrias.
- A finales del siglo XX, los investigadores comenzaron a comprender que estos orgánulos, además de generar energía, también desempeñan otras funciones importantes y que juegan un papel decisivo en el mantenimiento de nuestra salud.
- Sin embargo, en el siglo XXI, las mejoras en los equipos de laboratorio nos han permitido comprender las mitocondrias a nivel molecular. Si bien antes se estudiaban principalmente en muestras de tejido fijado, hoy en día se puede observar en detalle lo que ocurre en células vivas. Al observar las mitocondrias en condiciones naturales, se ha comprobado que, contrariamente a la opinión generalizada, se comportan de forma muy activa: se dividen, se fusionan, se mueven de manera intencionada por la célula, etc. Todos estos procesos se denominan dinámica mitocondrial.
¿Qué es la dinámica mitocondrial y por qué es necesaria?
En las mitocondrias, tanto la forma como el tamaño están regulados. Por ejemplo, se sabe que si una célula sufre estrés (por ejemplo, por falta de oxígeno o un exceso de radicales libres), las mitocondrias comienzan a dividirse y a reducir su tamaño. Y si una célula necesita un mayor suministro de energía en un momento dado, sus mitocondrias pueden fusionarse formando estructuras filamentosas largas y complejas, constituyendo la denominada "red energética".
¡No solo la forma, sino también la calidad!
El papel de la dinámica mitocondrial en los cambios de forma y tamaño de estos orgánulos no es lo más interesante. Estudios recientes han demostrado de forma convincente que la fusión y división de las mitocondrias preservan eficazmente su calidad.
Las mitocondrias son orgánulos que trabajan constantemente y desempeñan numerosas funciones importantes que determinan el estado tanto de una célula individual como del organismo en su conjunto. Debido a su alta actividad, las mitocondrias están expuestas a un alto riesgo de daño. Los científicos han identificado desde hace tiempo una larga lista de factores que afectan negativamente a la salud mitocondrial. Estos pueden ser causas internas (estrés oxidativo) y externas (intoxicación alimentaria, condiciones ambientales adversas, malos hábitos).
Las partes de las mitocondrias que trabajan con mayor intensidad son las más vulnerables al daño. En primer lugar, se trata de las membranas interna y externa, así como de los complejos enzimáticos y proteicos que se encuentran en ellas. Estas son las estructuras donde se lleva a cabo la respiración intracelular y, por lo tanto, la producción de toda la energía que necesitamos para vivir. Cuanto mayor sea el grado de daño, mayor será el déficit energético en la célula, el órgano y en todo el organismo. Además, existe otra estructura susceptible de sufrir daños: el ADN mitocondrial. De él depende la correcta formación de muchas de las enzimas y proteínas mencionadas anteriormente, necesarias para la producción de energía.
¿Qué papel juega la dinámica mitocondrial en este proceso? Se ha demostrado que, durante la fusión y la división de las mitocondrias, se restauran todas las estructuras mencionadas. Los científicos han denominado a este proceso "recombinación". El significado de este término es que, durante la fusión y división de las mitocondrias, las partes dañadas de las membranas y el ADN, así como los complejos proteicos oxidados por radicales libres, se eliminan de la estructura general del orgánulo. Posteriormente, las mitocondrias reconstruyen partes nuevas, completas y, lo que es más importante, totalmente funcionales.
Mitofagia: ¡todo lo innecesario para el procesamiento!
La dinámica mitocondrial garantiza la restauración de la estructura interna de las mitocondrias gracias a un hecho fundamental: la separación de las áreas dañadas. Si observamos varias mitocondrias similares y parcialmente dañadas, notaremos que primero se fusionaron y luego se dividieron, pero ya no serán idénticas. Una parte significativa de ellas conservará membranas, proteínas y ADN funcionalmente completos, y la mayor parte de las áreas dañadas se concentrará en unas pocas mitocondrias recién formadas. Esto significa que las estructuras dañadas que no pueden restaurarse se aíslan y se eliminan en solo unos pocos orgánulos dañados.
¿Qué ocurre con las mitocondrias que han absorbido la mayor parte del daño? En este punto, se activa otro mecanismo asociado a la dinámica mitocondrial: la mitofagia. Estas mitocondrias son destruidas cuidadosamente por orgánulos celulares especializados, su contenido se descompone a nivel molecular y estos componentes se utilizan para construir otras estructuras intracelulares.
Dinámica mitocondrial y nuestra salud
Una dinámica mitocondrial adecuada y activa es importante no solo para el estado de una célula individual, sino también para el funcionamiento normal de todo nuestro organismo. Se ha demostrado que las alteraciones en los procesos de fusión o división mitocondrial influyen en el desarrollo de enfermedades como:
- cambios relacionados con la edad en el sistema nervioso (esclerosis múltiple, etc.);
- trastornos en la transmisión de señales nerviosas;
- envejecimiento prematuro;
- Trastornos del equilibrio ácido-base en los tejidos (por ejemplo, con el desarrollo de acidosis láctica);
- Trastornos metabólicos de las grasas (especialmente del colesterol, que conduce al desarrollo de aterosclerosis);
- Hipertensión arterial.
Como ya se mencionó, uno de los componentes de la dinámica mitocondrial es la mitofagia, es decir, el proceso de destrucción de las mitocondrias. Y es la mitofagia, como han descubierto los científicos, la que desempeña un papel importante en el desencadenamiento de la apoptosis: la muerte celular programada. Hacemos hincapié en: programada, es decir, necesaria para la restauración de los tejidos de nuestro cuerpo.
Además, la apoptosis es la herramienta más importante de nuestra defensa interna contra el cáncer. Cuando una célula muta y se vuelve cancerosa, un complejo mecanismo de control bioquímico debe seguir estos cambios e iniciar el proceso de mitofagia masiva. Como resultado, dicha célula cancerosa generalmente muere, lo que previene el desarrollo de una neoplasia maligna propiamente dicha. Sin embargo, si la dinámica mitocondrial se ve alterada, el riesgo de desarrollar un tumor canceroso aumenta significativamente.
Cuando los niveles de energía de las células son óptimos, el cuerpo funciona correctamente. Cuando las células mantienen bajos niveles de energía durante un período prolongado, el cuerpo se vuelve susceptible a muchas enfermedades, incluido el cáncer.
Cada célula tiene una carga eléctrica. Se puede mantener la salud si las células tienen una carga eléctrica entre 70 y 100 mV. Si el voltaje celular se encuentra entre 30 y 50 mV, es probable que se padezca una enfermedad crónica. El cáncer se produce cuando las células tienen una carga en el rango de 15 a 20 mV.
En la Universidad de Alberta, los investigadores descubrieron en la década de 1930 que una célula comienza a dividirse de forma incontrolada cuando su voltaje celular desciende a 15 mV. A medida que la célula crece, la producción de energía disminuye. En última instancia, el cáncer se produce cuando los niveles de energía ya son bajos desde el principio.
Las mitocondrias son las centrales energéticas de las células. Los bajos niveles de energía mitocondrial son la causa principal de los procesos cancerígenos autoinducidos, lo cual se ha demostrado en numerosas ocasiones en el laboratorio durante los últimos 100 años. El cáncer puede detenerse restaurando el nivel de energía mitocondrial a su valor óptimo de 70 mV. La energía escalar puede cargar las mitocondrias y llevarlas a este valor óptimo, momento en el que las células cancerosas dejan de multiplicarse sin control.
Se ha descubierto que las células cancerosas solo se comunican con células de su mismo tipo, pero no con células sanas. Las células cancerosas tóxicas envían una señal especial que solo reciben otras células cancerosas, provocando su muerte. La energía escalar puede transmitir esta señal a las células cancerosas, evitando así la acción de las células sanas y eliminándolas.
¿Cuándo resulta especialmente beneficiosa la estimulación de la dinámica mitocondrial?
Esta necesidad surge en personas con mayor riesgo de daño mitocondrial. De hecho, suelen verse influenciadas por uno o más factores, como:
- una alimentación deficiente, con la consiguiente falta de nutrientes para el correcto funcionamiento de las mitocondrias;
- sedentarismo y ritmos irregulares de sueño-vigilia, que afectan negativamente la regulación de la producción de energía en las mitocondrias;
- estrés agudo y crónico que altera la regulación nerviosa de la síntesis de energía;
- patologías de las glándulas endocrinas con el consiguiente desequilibrio hormonal y disfunción endocrina;
- enfermedades respiratorias crónicas que provocan falta de oxígeno en las mitocondrias;
- mala calidad del agua y del aire, que contienen concentraciones peligrosas de diversas toxinas que pueden dañar las mitocondrias a nivel molecular.
Nenah Sylver, PhD – del Manual Rife de Terapia de Frecuencia para la Salud Holística
Nenah Sylver, PhD, en su Manual Rife de Terapia de Frecuencia para la Salud Holística, proporciona la siguiente información sobre las mitocondrias:
Los niños con un trastorno en las mitocondrias, las unidades de la célula que producen energía, se desarrollan normalmente hasta que una infección grave, como una infección por vacuna, interrumpe la capacidad de las mitocondrias para producir energía. Entonces, sin energía, el cerebro no se desarrolla adecuadamente y el niño sufre una regresión. Esta regresión es esencialmente autismo.
El aloxano se usa frecuentemente junto con edulcorantes artificiales (aspartamo). El aloxano produce radicales libres que causan aún más daño cuando el aspartamo daña las mitocondrias, las unidades de la célula que producen energía.
El metabolismo celular se estimula cuando la luz llega a los fotorreceptores en las mitocondrias. Los fotorreceptores solo pueden responder a una longitud de onda de luz. Si se aplican diferentes longitudes de onda a los tejidos simultáneamente, la célula recibe señales contradictorias y no puede responder adecuadamente. Los dispositivos de fototerapia pueden diseñarse para emitir una o más longitudes de onda de luz, pero solo se puede aplicar una longitud de onda al cuerpo a la vez.
Las toxinas químicas y los metales pesados (especialmente el mercurio) dañan las mitocondrias, que son las unidades de producción de energía de las células. Este daño impide que las células procesen la hormona tiroidea, lo que da lugar a afecciones similares al hipotiroidismo. Es mucho más probable que estos síntomas desaparezcan si la persona sigue un protocolo de desintoxicación.
El cuerpo no puede absorber ni utilizar la hormona tiroidea por varias razones. Las mitocondrias, las unidades microscópicas de producción de energía de la célula responsables de aproximadamente el 90 % de nuestra producción energética, que todas las células y tejidos necesitan para el metabolismo, están dañadas. El daño mitocondrial, que afecta a todos los aspectos del metabolismo tiroideo, suele ser causado por toxinas ambientales, como el petróleo, los pesticidas, los disolventes orgánicos y los metales pesados, especialmente el mercurio. Las toxinas liposolubles se almacenan en las células adiposas. El cuerpo de la mujer contiene más grasa que el del hombre; por lo tanto, más mujeres que hombres padecen hipotiroidismo.
¿Qué otras funciones tienen nuestras mitocondrias?
La función principal de estos orgánulos es proporcionar energía para todos los procesos celulares. Además, las mitocondrias también desempeñan diversas funciones vitales. Entre ellas se incluyen:
- la regulación de la muerte celular programada (importante, por ejemplo, en el desarrollo de enfermedades oncológicas);
- la participación en el metabolismo de las grasas, especialmente de los ácidos grasos de cadena larga.
- Participación en el intercambio de iones de calcio, que afecta la salud ósea, la coagulación sanguínea, la contracción muscular, la transmisión de impulsos nerviosos y otros procesos fisiológicos;
- Síntesis de moléculas de señalización, especialmente especies reactivas de oxígeno;
- Interacción con la microbiota intestinal, etc.
Se puede afirmar que las mitocondrias participan activamente en los procesos celulares internos y que también afectan la fisiología de todo el organismo. Esta amplia especialización explica por qué la disfunción mitocondrial se considera una de las causas importantes de muchas enfermedades.
¿Qué sucede si fallan las mitocondrias?
Obviamente, la primera manifestación de la disfunción mitocondrial será una disminución en la producción de energía celular. A nivel clínico, esta circunstancia puede manifestarse de diversas maneras. Los tejidos que funcionan con mayor actividad y requieren mayor aporte energético serán los más afectados:
- Músculos (disminución de la resistencia física);
- Sistema nervioso (deterioro de las capacidades cognitivas: memoria, concentración);
- Glándulas endocrinas (desequilibrio hormonal, problemas digestivos y del funcionamiento de los órganos urogenitales), etc.
El mal funcionamiento de las mitocondrias puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de diversos trastornos:
- Envejecimiento prematuro;
- Lesiones del sistema nervioso relacionadas con la edad;
- Enfermedades del músculo cardíaco;
- Obesidad;
- Hipertensión arterial y cardiopatía coronaria como manifestación del síndrome metabólico;
- Trastornos disbióticos;
- Neoplasias oncológicas.
